Hoy he estado buceando en el acuario de Barcelona, puedo decir que como experiencia
es algo inolvidable. Estar rodeado de los grandes depredadores del mar es algo
único y difícil de compartir.
No obstante, esta vez no citaré las grandes cualidades de todos los animales
que viven en el acuario y que son muchos, ni mencionaré sus costumbres
o comportamientos.
La primera sensación que me ocurre es lo indefensos que estamos en un
medio, que no es el nuestro, que dependemos de aire comprimido para respirar
pues carecemos de branquias, que somos patosos y nuestros movimientos comparados
con los de los peces evidentemente dada nuestra estructura, dejan mucho que
desear al intentar imitarlos.
Después de 15 minutos de intentar que mis neuronas se reorganicen en
medio de tal desbarajuste de peces, mantas, tiburones, congrios, meros y morenas
que no sé dónde mirar, me pasan por todos lados, se apartan, me
tocan, me miran y me ignoran, sensación de desbarajuste, caos y ruptura
del ecosistema, no lo dudo.
La siguiente sensación es la visión, mis ojos solo ven frontalmente,
de reojo solo aprecio algo, una sombra que cuando me giro es un tiburón
de 3 metros, me siento indefenso al no controlar un medio que mi campo de visualización
me limita, evidentemente dado porque el acuario es redondo y nunca llego al
punto de partida.
Después de más de media hora y con la adrenalina por lo alto,
salimos y compartimos la experiencia, manifestando nuestras inquietudes, animales
cebados de comida, deformados por el tamaño, compartiendo un habitad
reducido donde compiten para supervivir, expuestos a enfermedades de su cautiverio,
que se sienten observados cada día por cientos de personas y no sé
si es que tienen memoria, podrán recordar que algún día
fueron libres, con el riesgo de ser pescados, cazados o envenenados.
Cuando has visto a todos estos animales en libertad, en su habitad natural, cazando y comportándose para la función que nacieron, te hace reflexionar y hoy que debería se uno de los días más felices, pues después de 1 año de intentos consigo ir al acuario de Barcelona, pienso que opinarán de mí que soy un desagradecido, agradezco a todos los que han hecho posible esta experiencia y que me queda un recuerdo inolvidable, pero creo que lucharé para intentar dejar las cosas un poco mas en su sitio de lo que hasta ahora el hombre ha procurado desordenarlas.
Saludos. Guillem